Desde pequeña que he soñado con esto de gestar un hijo y llevarlo en mi interior, esperar los 9 meses de rigor y traerlo al mundo en medio de la alegría de todos los que me rodean. He soñado con nombres de bebés y con cunas y coches, con andadores, mamaderas, chupetes, mantitas y pañales. he soñado con las noches sin dormir y con sus primeros balcuceos, pero nunca imaginé que todo eso que algún día soñé sería tan distinto a como lo había sentido hasta hoy.
Y llegó el día, estoy en la primera etapa de mi gran sueño, la larga etapa de gestación. Hasta el momento sólo había sentido los malestares propios de los primeros meses, náuseas, mareos y vómitos que en más de alguna ocación me hicieron dudar de mi fortaleza y de mi capacidad de ser madre. Despertaba en las mañanas y veía mi panza como se abultaba día a día y pensaba : "Ya llegó el momento que tanto he esperado, pero no siento nada".
todo el mundo dice que cada embarazo es distinto, pero yo me sentía demasiado rara y no sentía ese amor incondicional hacia ese ser tan chiquitito que esta creciendo dentro de mi, sólo me limitaba a decir que cuando sintiera sus pataditas iba a sentirme una madre de verdad.
Pero anoche lo soñé y lo sentí dentro de mi. Sentí como se movía y las ganas que sentía él de salir de aquí dentro. Sentí incluso los dolores del parto y las sensación de expulsar algo propio de dentro de mi. Sentí su llanto y su olor, sentí su piel y lo tomé en mis brazos...era tan chiquitito y dependía totalmente de mi, ya no era la cosita que nadaba en mi vientre, sino que era mi hijo pequeñito en mis brazos necesitándome y amándome sin saber bien quien era yo.
Lo más maravillosos de ese sueño fue sentir la primera vez que se alimentaba de mi, amamantarlo y sentir que yo era su fuente de vida y que sólo yo podía hacer que creciera fuerte y sano. Mi pobre pequeñito aún no sabía succionar de mi pecho, pero entre los dos hicimos un pacto de amor para que el pudiera nutrisrse a pesar del intenso dolor. Jamás había sentido un dolor más bello en la vida...sentir su cabecita en mi pecho y el sonido de su boquita alimentándose instintivamente...Dios mío que belleza de sueño!!!
Y hoy cuando desperté me sentí tan feliz...por fin soy madre, por fin llegó el día, por fin siento a mi bebito dentro de mi y siento que los dos somos uno sólo.
qué ganas de abrazarlo y acurrucarlo en mis brazos, de protegerlo y defenderlo de todos los males de este mundo, de besarlo y tocar su pequeñita humanidad.
Ahora creo con toda mi alma que los sueños pueden hacerse realidad y el más bello de todos es este...sentir a mi hijo moverse dentro de mi.
Gracias dios mío por este hermoso regalo de amor!!!
sábado, 3 de abril de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)